👉 ¿Y si uno quiere algo más kinky que el otro?
Cómo negociar sin presión
Es muy común: una persona quiere probar algo más atrevido, salir de la rutina, sumar un juguete o un juego de rol…
Y la otra no está segura, nunca lo hizo o directamente no le interesa.
¿Qué se hace en esos casos?
La respuesta no está en insistir ni en resignarse.
Está en negociar sin presión, con cuidado, escucha y mucha empatía.
🎯 Primero, ¿qué significa “kinky”?
“Kinky” es una palabra amplia. Puede ser desde usar un antifaz o hablar sucio, hasta explorar prácticas BDSM o usar juguetes no convencionales.
Lo importante es entender que no hay un solo nivel de “kink”.
Cada persona tiene sus propios límites, fantasías y tiempos.
🧠 ¿Por qué aparecen diferencias?
Las razones son muchas:
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Falta de información o experiencias negativas previas.
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Vergüenza o miedo a sentirse juzgado.
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Deseos diferentes o tiempos distintos.
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Mitos o creencias sobre lo que está “bien” o “mal” en el sexo.
Y todo eso es normal. No es que uno esté mal y el otro bien.
Es simplemente una diferencia de intereses.
🗣️ Cómo hablarlo sin incomodar (ni presionar)
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Elegí bien el momento
No lo hables justo después del sexo o en medio de una discusión.
Buscá un momento tranquilo, íntimo y relajado. -
Hablá desde tu deseo, no desde la falta
En vez de decir “ya no me alcanza lo que hacemos”, probá con:
“Hay algo que me gustaría probar con vos, y me gustaría saber qué pensás.”
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Escuchá de verdad
Si tu pareja tiene dudas o temores, no minimices ni te pongas a la defensiva.
Preguntá:
“¿Qué parte te hace ruido?”
“¿Qué necesitarías para sentirte cómodo/a?”
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Proponé empezar de a poco
A veces, la diferencia no está en el “qué”, sino en el “cómo”.
¿Un vibrador te incomoda? ¿Y si lo usamos solo para masaje al principio?
¿No te gusta la idea de atar? ¿Probamos un antifaz primero?
✅ Negociar no significa ceder: es encontrar un punto intermedio
La clave está en encontrar prácticas que:
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No hagan sentir incómodo a nadie.
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Generen deseo y no presión.
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Se puedan ajustar, cambiar o dejar de lado si no funcionan.
Todo debe ser con consentimiento, sin vergüenza ni culpa.
Y muchas veces, el camino para llegar a eso termina siendo más excitante que el destino final.
💡 Ideas para explorar sin incomodar
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Juegos sensoriales (temperatura, texturas, plumas)
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Antifaces o cambios de roles suaves
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Juguetes discretos (anillos vibradores, balas pequeñas)
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Dirty talk con límites claros
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Lecturas eróticas compartidas para inspirarse
🧩 ¿Y si no encontramos punto en común?
Hay veces en que los deseos no se cruzan.
Ahí se puede:
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Buscar placer en otras formas (hay más que el sexo genital).
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Explorar el deseo kinky en solitario (juguetes individuales, lecturas, fantasías).
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Seguir hablando: los límites y deseos también evolucionan con el tiempo.
Lo más importante es cuidar la conexión sin forzarla.
🖤 En resumen:
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Está bien querer algo más kinky… y está bien no quererlo también.
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La clave está en hablarlo con empatía, sin presión ni juicios.
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A veces se encuentra un punto medio que puede sorprender a los dos.

























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